ÀNGEL ÒDENA, barítono MARCO EVANGELISTI, piano

Angel-Marco

10 de julio 2014 22h

ÀNGEL ÒDENA, barítono
MARCO EVANGELISTI, piano

PROGRAMA

1 ª PARTE:

Festejo. E. TOLDRÀ
Mayo. E.TOLDRÀ
«Romanza de L’Avi Castellet» de la zarzuela CANCIÓN DE AMOR Y DE GUERRA MARTINEZ Y VALLES
La golondrina. E.MORERA
Clavel del balcón. E.MORERA
«Madrileña bonita» de la zarzuela LA DEL manojo de rosas. P.SOROZÁBAL
Después que te conocí. E.TOLDRÀ
Romance de Santa Llúcia.E.TOLDRÀ
«Ya mis horas felices» de la zarzuela LA DEL SOTO DEL PARRAL. SOTULLO Y VERDE

2 º PARTE:

Ideale. F.P.TOSTI
Non te ama più! F.P.TOSTI
«Urna Fatal» de la ópera LA FORZA DEL DESTINO. G.Verdi
Core ‘ngrato. Cardillo
Parlamento de amore Mariu. Bixio
«Pietà rispetto e amore» de la ópera MACBETH. G.Verdi
Mattinata. Leoncavallo
Vieni!. Denz
«Oh Carlo escuchando» de la ópera DON CARLO. G.Verdi

currículUMS

ÁNGEL ÒDENA, barítono
Marcos Evangelista, piano

COMENTARIOS

«Un puente de cantos meridionales»

Seguro que más de uno, leyendo este título, ha pensado en los preciosos versos de Miquel Martí i Pol … «Un puente de mar azul para sentirnos muy juntos». Pues si, es un guiño y no sólo el título sino incluso el programa de este concierto que nos proponen Ángel Ódena y Marco Evangelisti en que el puente sonoro conecta sus dos tierras de origen: el repertorio italiano con el repertorio ibérico.

El concierto comienza con unas preciosas muestras de lo que en los últimos años se define cada vez más como «lied catalán», es decir, la canción de concierto habitualmente acompañada con piano. El gran impulsor de este género en nuestro país es Eduard Toldrà (1.895-1.962). Nacido en Vilanova y la Geltrú, Toldrà es también el gran referente musical del novecentismo musical catalán. En paralelo a la composición de sardanas y otras obras de concierto (tanto de cámara como sinfónicas), Toldrà comenzó su periplo liederístico 1915 con canciones como «Festejo» casi siempre utilizando textos de poemas de Maragall, Carné, Sagarra (autor del «Romance de Santa Lucía»), Trinidad Catasús (autora de «Mayo») y Garcés. Más tarde emplearía textos de Papasseit y Clementina Arderiu. Terminada la guerra civil española, entre los 1940 y 41 escribió algunas canciones en castellano sobre textos de autos clásicos como Garcilaso de la Vega, Lope de Vega o la que podremos escuchar hoy «Despues de que te conocí» de Francisco de Quevedo. El compositor barcelonés Enric Morera (1865-1942) también se sumó a la aportación al mundo del lied catalán, a pesar de que en su tiempo fue mucho más popular por su obra escénica. En 1910 publicó una recopilación de armonización de canciones populares catalnes. No será hasta el 1926 cuando, en plena madurez, publicará un ciclo verdaderamente personal, llamado «Canciones de la calle» compuesto sobre poemas de JM de Sagarra, al que pertenecen «La golondrina» y «Clavel del balcón». La primera parte del concierto se complementa con dos fragmentos de zarzuela. El primero del vasco Pablo Sorozabal (1897-1988), uno de los últimos grandes nombres del género y autor del sainete «La del manojo de rosas», estrenado en Madrid en 1934. La segunda zarzuela aquí representada es «La del soto del parral» , también estrenada en Madrid en 1927 y fruto de la colaboración entre el gallego Reveriano Soutullo (1880 a 1932) y el valenciano Juan Vert (1.890-1.931), que se habían conocido estudiando en el Conservatorio de Madrid y que se sumaba a otros títulos célebres escritos con anterioridad y de forma conjunta como «La leyenda del beso» (1924) o «El último romántico» (1928).

Ángel Ódena ha convertido en los últimos años todo un referente de los barítonos verdianos de nuestro país. Por tanto, en un recital como este no podía faltar la música del compositor que dio cartas de nobleza a los barítonos, un tipo de voz que si bien durante los siglos XVII y particularmente XVIII había tenido una significativa y lucida presencia en el ámbito de la ópera cómica, en la ópera seria siempre había quedado deslucido sobre todo desde la perspectiva dramática por el hecho de ser destinatarios mayoritariamente de roles secundarios (de padres, de malos …) casi siempre desperdiciados en pro del lucimiento de los personajes protagonistas con voces más agudas (sopranos, castrados y también tenores). Giuseppe Verdi supo sacar un magnífico rendimiento dramático de los roles destinados a barítono aumentando sus exigencias técnicas y dramáticas, creando de esta manera el nuevo arquetipo llamado «barítono verdiano» y proyectando el futuro una sensible estima de los roles particularmente de padres que se han convertido referenciales y que siempre les son destinados (tal vez el padre que él no pudo ser porque los dos únicos hijos que tuvo murieron muy pequeños). El aria final de «Macbeth», ópera estrenada en Florencia en 1847 en plena etapa juvenil, y la inquietante aria que canta Don Carlo di Vargas en «La Forza del destino», estrenada en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo en 1862, se convertirán dos magníficos ejemplos de casta que podremos sentir.

Junto a Verdi, las canciones de los compositores Francesco Paolo Tosti (1846-1916), y los napolitanos Cesare Andrea Bixio (1896-1978), Salvatore Cardillo (1874-1947), Luigi Denz (1846-1922) e incluso Ruggero Leoncavallo con su romanza «Mattinata» que en 1903 dedicó al tenor Enrico Caruso, se convierten en una preciosa muestra del género que de forma genérica llamamos «Canción napolitana», que encontrará su momento más álgido entre las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX, pero que aún en nuestros días goza de una grandísima popularidad entre intérpretes y público. Canciones luminosas, de expresividad directa y de gran fuerza melódica, que tan pronto abundan tenores como barítonos. La tradición y el argumento de muchas de sus letras, las ha hecho mucho menos habituales entre las voces femeninas.

Este es el recorrido sonoro con que Ángel Ódena y Marco Evangelisti unen las dos penínsulas meridionales de Europa a través de este puente musical ciertamente antológico.

Joan Vives


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