CARLES CASES Ensemble

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24 de julio 2014 22h

CARLES CASAS Ensemble

«Carles Cases: Concierto en blanco y negro»

PROGRAMA

En el concierto de esta noche se interpretan temas compuestos por Carlos Casas específicamente para el cine. La elección ha sido hecha entre muy diversas películas musicadas por el compositor y donde todos estos temas tienen en común que han sido destinados a recrear unas situaciones cinematográficas donde, por el lugar o por la época, todo era en blanco y negro: el cine , las fotografías, la televisión … para recrear musicalmente estas situaciones se utiliza por un lado un formato camerístico con instrumentos de cuerda y, por otro, instrumentos relacionados con el mundo jazzístico y más popular.Tota esta suma de ingredientes nos llevará a otra época y, si cerramos los ojos, todo el mundo encontrará seguramente momentos ya vividos …

Carles Cases «Ensemble»

Alberto Reguera, violín
Alfred Cots, violín
Anna Urpina, violín
Jordi Farrés, guitarra
Miguel Angel Cordero, contrabajo
Aleix Tobias, percusión
Carles Cases, piano

CURRÍCULUM

Carles Cases

COMENTARIOS

Carles Cases, en blanco y negro!

Heterodoxo, ecléctico, músico puro, de casta, Carles Cases está convencido de que toda la música ya está escrita y que los compositores simplemente se conectan a un estadio superior, tal vez lo que los clásicos llamaban música de las esferas, siendo verdaderos médiums al la hora de componer. Quizá por su condición de músico pluridisciplinar, amante de todo tipo de estéticas sonoras desde Arnold Schöberg hasta el jazz, la incomoda que lo definen simplemente como «compositor de bandas sonoras». Realmente estamos ante un compositor de música que, entre otros destinos, ha encontrado en el cine tal vez el de mayor proyección. Carles Cases tiene muy claro que no existe un «compositor de cine» porque, en esencia, las bandas sonoras no tienen una sonoridad predeterminada. No deben sonar de una manera concreta …. Si hacemos un seguimiento de los más de 60 títulos cinematográficos que ha compuesto observaremos como en cada ha buscado la inspiración en estilos completamente diferentes. En influencias de estéticas que pueden ir desde la música barroca a la salsa, pasando por el repertorio más romántico. En este ámbito se muestra genuinamente europeo, lejos de los patrones más tópicos de la música de cine de los Estados Unidos donde ciertamente los compositores han podido focalizar estos género en unos patrones más homogéneos, llegando a crear casi un manual de estilo. Para Carles Cases, en cambio, la música de cine no es un estilo sino lo que él mismo define como una aplicación y por tanto los caminos que usa para llegar son muy anchas, llegando a ver las escenas de una película en un avión sin escuchar el audio y simplemente observando el ritmo que tenían aquellas imágenes comenzó a sentir en su cabeza la música que le sentaba.

A partir de esta premisa, la música de J.S. Bach, por ejemplo, responde a una escritura en diferentes tiempos y estructuras. Por lo tanto, el estilo de Bach le ha permitido escribir músicas adaptadas perfectamente a los tiempos y las estructuras cinematográficas. En casos concretos como las escenas de amor, tan pronto las ha podido ilustrar con un inspirado adagio de aroma barroco, como con un bolero o bien con sonoridad de jazz. En este cocktail particular, esencia de su personalidad, siempre han jugado un papel muy importante las influencia recibidas en el momento de la composición. Durante los años que pasó en La Habana estudiando composición, entre otros tuvo la oportunidad de profundizar durante un tiempo en la música de P.Hindemith, no nos debe sorprender por tanto, sentir como la música que escribió en aquella etapa reflejara la influencia de la obra de este compositor alemán del siglo XX. Esta es su manera de disfrutar de la creación musical ya la vez la que ha ido marcando sus diferentes etapas. Toda la música que le atrae durante un tiempo se refleja en las partituras que escribirá a continuación.

Carlos Casas no es nada amante de los ordenadores aunque los necesita a menudo para determinados trabajos. Donde le gusta escribir y donde saca mejores resultados es delante de un papel sobre una mesa. El estimula especialmente no oír la música porque eso le obliga a imaginar a su jefe, analizarla y ampliarla más, logrando así mejores resultados que delante del piano o el ordenador donde puede sentir el resultado de forma inmediata , volviéndolo más conformista y frenando así su voluntad de búsqueda.

Odia la contaminación sonora de nuestra sociedad. Cada sonido que oye lo convierte en notas. Siendo notas todo el día y algunos sonidos le resultan muy desagradables (como sonidos sintéticos, etc …). Sin embargo cuando compone es consciente de que el público en general le resulta imposible percibir todos los detalles de un film, y que casi siempre los primeros que se pierden son los que nos llegan por el oído, ganando lo que vemos y no lo sentimos. Tal vez por eso sabe que el secreto para que la música guste es que no moleste.

El primer recuerdo sonoro de Carlos Casas fue con cuatro años sentado en un sofá junto a su padre escuchando la música de JS Bach. A partir de aquí no siguió una formación académica convencional y esto ha incidido de forma clara en el carácter ecléctico de su obra. Él es el cuarto de seis hermanos, y estudió música siguiendo la tradición iniciada por sus hermanas mayores e impulsada por la gran estima musical que se vivía en su familia. De los seis hermanos, cuatro se dedican profesionalmente a la música, aunque él es el único compositor. Más tarde asistiría a un concierto de Lluís Llach en Borredà. Allí mismo decidió que quería ser músico! Temporalmente dejó de estudiar en el Conservatorio y se dedicó a tocar repertorio clásico con el violonchelo y jazz con el piano. Nunca más a partir de ese momento ha leído una partitura cuando su al piano. Simplemente toca, improvisa …

Entre 1982 y 1990 trabajó como pianista y arreglista con Lluis Llach, haciendo más de 760 conciertos así como los arreglos diciembre discos como «Te quiero», «Maremar», «El canto del Barça», «Astros» , «geografía», etc … Fue el mismo Lluís Llach quien le facilitó la entrada al mundo del cine.

Una de las primeras películas en las que tuvo que trabajar se dijo «Habanera» y se situaba entre Cataluña y La Habana. Carlos visitó Cuba en busca de información sobre la música cubana. Allí conoció al compositor Alfredo Gómez, quien fue su profesor durante cinco años. En sus clases se hablaba de música, pero también de religión, de arquitectura, incluso de medicina … todo para acabar llegando a la música. «A cada elemento arquitectónico que veas ponle una música», le decía. He aquí una de las claves de su inspiración.

En todos estos años, Carles Cases ha hecho más de 40 discos y ha escrito más de 60 bandas sonoras, colaborando entre otros con Ventura Pons, Antoni Verdaguer, Gonzalo Suárez, Jaime Chávarri. De esta manera se ha convertido en un referente indiscutible de la música en nuestro país. Un músico puro, íntegro, ecléctico, de contrastes … y hoy un músico en blanco y negro.

Joan Vives


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