ENSEMBLE “O VOS OMNES” XAVIER PASTRANA, dirección

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17 de julio 2014 22h

ENSEMBLE «O VOS OMNES»
XAVIER PASTRANA, dirección

UNA NAVIDAD A 40 º C

Ensemble O Vos Omnes

Edwin Garció, vihuela
Maria Elena Medina, viola de gamba y violonchelo
Pere Olivé, percusión
Xavier Pastrana, dirección

PROGRAMA:

PRIMERA PARTE

Francisco Guerrero (1528 – 1599)
Los Reyes sean la estrella
Niño Dios, de amor herido
Vamos al portal
Mi fe vengo (de Donde vienes, Pascual?)

Juan Pablo Pujol (c. 1570-1626)
En naciendo un niño
¿A qué venía, niño amado
Venid a Belem, pastores

SEGUNDA PARTE

México

Juan García de Zéspedes (1619 -1678)
Convidando está la noche

Gaspar Fernández (1565-1629)
Xicochi Conetzintle
Tleycantimo choquiliya
Eso rigor e repente

Antonio de Salazar (1650-1715)
Tarara yo soy Anton

Bolivia

Juan de Araujo (1646-1712)
Los coflades de la estleya
Ay andar a tocar a cantar a bailar

Perú
Tomás de Torrejón Velasco (1644-1728)
A este sol peregrino

CURRÍCULUMS

Ensemble o vos omnes
Xavier Pastrana, director

COMENTARIOS

A juicio de las ciencias musicales, la música de los pueblos, civilizaciones y culturas de América Central y América del Sur, previa a la colonización europea, partía de un tronco común, a pesar de su diversidad y gran amplitud geográfica. Para comprender cómo todas ellas mostraban unos elementos y una base común, a pesar de esta diversidad y amplitud, habría que ir hasta el mismo origen y procedencia de estos pueblos. Se calcula que alrededor de unos 25000 años atrás, sucesivas oleadas migratorias provenientes de Asia comenzaron a ocupar el continente americano, a través del estrecho de Bering. Esta ocupación, según parece, fue lenta y propició la aparición y desaparición de diferentes pobladores. Entre los pueblos indígenas americanos, la música era una actividad reservada principalmente a las ceremonias y los rituales, en los que la magia y los aspectos religiosos o místicos, en especial el culto a los antepasados, tenía un papel central.

El impacto producido con la colonización del «Nuevo Mundo» por parte de Imperio español comportó, según algunos historiadores, el genocidio más grande de la historia de la humanidad al morir hasta 90 millones de indígenas, por lo que hay que dar la razón a Felipe VI de España cuando en su reciente coronación afirmó que España había marcado un antes y un después en la humanidad. De aquel impacto cultural, sin embargo, acabó surgiendo de ella, con los años, un interesante encuentro-diálogo entre las músicas autóctonas, propias de los indígenas y la tradición musical hispánica.

El concierto que nos presenta el Ensemble O Vos Omnes tiene como interés principal algunos ejemplos de músicas surgidas de aquel encuentro en países como México, Bolivia y Perú. Sin embargo, antes de viajar hasta las latitudes musicales del Nuevo Mundo seremos invitados a escuchar una serie de villancicos de la Península Ibérica. El villancico, un género conocido en nuestros días como el equivalente castellano del villancico, fue una forma literaria y musical de lo más popular en los países hispánicos entre finales del siglo XV y hasta bien llegado el siglo XIX. De origen popular y con lengua castellana, el villancico terminó convirtiéndose en el principal género musical del Renacimiento ibérico y adscrito básicamente a las festividad de la Navidad, si bien también conocemos villancicos para otras festividades como el Corpus Christi.

Como ejemplo de «villancico» andaluz del Renacimiento escucharemos, en la primera parte, 4 preciosas villanescas de Francisco Guerrero (1528-1599), un compositor que junto a Cristóbal de Morales (Ca 1500-1553) y Tomás Luis de Victoria (ca 1548-1611) forma parte de la gran tríada de compositores del Renacimiento hispánico. En su catálogo encontramos, en efectos, la presencia de «villanescas», un género particular de canción madrigalesca, que vio publicadas en Venecia en 1589, gracias a G.Zarlino (1517-1590), dentro de una colección titulada Canciones y Villanescas espirituales. A juicio del musicólogo R.Stevenson, el hecho de que esta colección fuera publicada en Venecia muestra sin paliativos como Guerrero era el compositor peninsular más dotado en poner música a la poesía en lengua castellana. A pesar de esta denominación de «villanesca», lo cierto es que estamos hablando del mismo género del villancico.

Bastante menos internacional resulta ser el compositor de Mataró Joan Pau Pujol (1570-1626) que, de alguna forma, jugó un papel clave en el avance hacia la estética del barroco musical, dejando atrás el amomenat manierismo propio del fin del Renacimiento. Estos villancicos, pero, a juicio del musicólogo M. Lambea, a pesar de su creciente complejidad formal son completamente adscritos a una estética renacentista.

Una estética renacentista junto a un diálogo sincero y transparente con la estética musical indígena o, si se desea, con una recreación de esta junto al uso de disparos provenientes de la canción folclórica autóctona es la que encontramos en los diferentes villancicos de la segunda parte. De México nos llegará, en primer lugar, el único compositor autóctono del programa de hoy como lo es Juan García de Zéspedes (Ca 1619-78). Nacido en Puebla fue discípulo y sucesor del compositor malagueño Juan Gutiérrez de Padilla (Ca 1690-64) como maestro de capilla de Catedral de Puebla. Por otra generación anterior resulta ser el portugués Gaspar Fernandes (1566-1629) que desarrolló sus tareas de maestro de capilla y compositor en las catedrales de Guatemala y Puebla de donde fue su máximo responsable hasta ser sustituido por el maestro de García de Zéspedes, el ya citado Gutiérrez de Padilla. Su producción musical en Puebla fue de lo más diferente que la desarrollada en Guatemala en dedicarse exclusivamente a la composición de villancicos en lengua vernácula, principalmente para el oficio de maitines. Ha sido en el Archivo Musical de Catedral de Oaxaca donde se ha localizado la colección íntegra del Cancionero Musical de Gaspar Fernandes con más de trescientos ejemplos en lengua castellana y Náhuatl.

La gran incidencia y presencia de villancicos en el catálogo de compositores como Fernandes, pero también de otros compositores andaluces y castellanos que acabaron ocupantes cargos en las capillas musicales del Nuevo Mundo, nos hacen pensar como este género fue el más apropiado para la conversión al cristianismo de los indígenas con el uso de ritmos, giros melódicos y clímax que, de una u otra forma, tenían su origen y reminiscencia en las culturas musicales precolombinas.

Más allá, sin embargo, de la posibilidad que se nos da hoy de conocer las obras musicales de compositores adscritos a la llamada «música virreinal americana», no menos interesante será intentar buscar en esta música algunos elementos dispersos del antiguo patrimonio musical anterior a la llegada hispánica. Según han señalado diferentes etnomusicólogos y antropólogos, la música de estas civilizaciones era ya no sólo un elemento indispensable en las ceremonias y los ritos religiosos, sino que la propia música era una expresión y concepto de origen divino con la que consiguió un altísimo grado de sofisticación como lo demuestra la presencia de indicios de prácticas polifónicas hacia el año 700 dC, un hecho que si se demuestra constataría como la polifonía nació en la cultura maya un siglo y medio antes que en Occidente.

Oriol Pérez y Treviño


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